Por José María Marín Hernández, Abogado y Docente universitario - El Salvador, C.A.

 

La finalidad del trabajo aquí presentado se centró en la definición de algunos de los factores que afectan a la decisión tomada por estudiantes a la hora de decidirse por cursar estudios universitarios, así como advertir cuáles son las actitudes que guían su permanencia en la institución. Por otra parte, centrados en el estudio, en los motivos de elección de su carrera, así como las actitudes hacia la Universidad, tales como sus creencias sobre el contexto y concepción del papel que como estudiante deberá desempeñar, da lugar a la existencia de un conjunto de motivaciones y actitudes de los que depende tanto la elección de su carrera como la calidad de vida que llevará durante la realización de sus estudios, puesto que como estudiante, se le requerirá de su esfuerzo para culminar la carrera de su elección. Esto incluye por supuesto, la influencia que los padres tienen sobre las decisiones de sus hijos.

 

Introducción

El viejo adagio de un autor desconocido dice: “Nunca mucho cuesta poco”. Esta frase encierra una gran verdad, porque todo lo que se quiere en la vida requiere de sacrificio, nada viene automáticamente, nada es fácil. Según la magnitud de la meta propuesta, así será el esfuerzo que habrá que realizar para alcanzarla. Por ejemplo, el estudiante que recién inicia su carrera universitaria se propone en principio culminar su carrera, pero él sabe que es una meta cuyo recorrido le demandará mucha dedicación, de horas incesantes de estudio, de “quemarse las pestañas” durante mucho tiempo. Obviamente una meta como esta requerirá de un gran sacrificio, que no será pequeño, no será poco, pues su resultado sería un desgaste físico y mental que terminaría por bloquearle la mente como para no desear volver al estudio.

 

Desarrollo

Un potencial sin conocer

Hay potenciales que en el ser humano están inertes, están ahí, sin vida, porque simplemente no hay motivación. Muchas veces el esfuerzo que se requiere para lograr las metas propuestas se quedan solo en la mente, en el lugar de las imposibilidades, donde el esforzarse por hacer algo no vale la pena.

Pero, es sorprendente lo que el ser humano puede lograr, y a veces no se da cuenta de los grandes potenciales que hay en su interior.

Muchas personas creen que el mejor de los conocimientos es aquel que se aprende a lo largo de la vida, del contacto con la vida real, es decir, empíricamente. Hasta cierto punto esto es cierto, pero también es cierto que es necesario que el ser humano adquiera conocimiento académico, pues no basta solo la práctica. Para ello es necesario pasar por un proceso de aprendizaje sistemático, que garantice la adquisición de nuevos conocimientos de una mejor manera.

 

El reto

Quizá lo más importante de este reto es saber que la elección de la carrera universitaria tendrá mucho que ver en el buen desempeño del proceso académico, ya que debe valorarse antes de iniciarla si en realidad se tiene la vocación, la aptitud y la actitud para ello.

Con estos últimos elementos bien definidos, meditados y considerados razonablemente se puede tomar una sabia decisión sobre lo clase de profesional que se desea llegar a ser. De lo contrario, podrían presentarse frustraciones que bloquearán todo intento de superación, prematuramente.

 

Influencias sobre la decisión

La decisión tomada sobre la base de estos elementos, en cuanto a qué estudiar, debe carecer de la influencia de los amigos, de los parientes, aún, de los mismos padres.

Lo común de nuestra cultura es que los hijos siguen los mismos pasos de sus padres. Si un padre es Abogado, querrá que su hijo estudie Derecho; si es médico, querrá que su hija sea Doctora, etc.

Esto acarrea al menos dos terribles consecuencias: por una parte, frustración para los padres porque sus hijos no cumplieron con sus expectativas, se dieron cuenta que sus hijos no “traían” para ser abogados o médicos. De tal manera que algunos padres de familia, no teniendo con la primera frustración deciden nuevamente por sus hijos para que continúen estudiando una carrera universitaria distinta. Resultado: un nuevo fracaso, la historia se repite. Por otra parte, el compromiso para el estudiante de tener que rendir en la carrera que sus padres eligieron para él o ella sin tener la vocación, la aptitud ni la actitud para ello, porque sus deseos eran llegar a ser maestra o maestro, un arquitecto o un ingeniero, o cualquier otra profesión, menos aquella.

Un estudiante puede llegar a obtener su título profesional a pesar de las circunstancias antes descritas. Pero hay que preguntarse: ¿Era lo que él o ella quería en su vida? ¿Cuál es la respuesta cuando se le pregunta por qué eligió esa profesión?

A lo mejor su respuesta será: “bueno, hay que seguir con la tradición de la familia”, Serán tantas respuestas, pero ninguna de ellas dará a conocer que esa profesión era la que escogió para su vida como profesional.

A estas alturas cuánto se ha sacrificado un estudiante: diríamos que demasiado, en un intento que no valió la pena. Esto es una realidad.

 

Colaborar en la decisión

¿Qué hacer entonces para que cualquier sacrificio por alcanzar una meta valga la pena?

Es necesario ofrecer a los futuros estudiantes universitarios las diferentes opciones de carreras universitarias, no cuando están a una semana de graduarse como bachilleres, sino a lo largo de su último año de bachillerato, para darles la oportunidad que tomen una buena decisión, que la información que se les ha proporcionado les permita adecuar sus expectativas con las ofertas de las diferentes universidades. Que sean ellos mismos quienes tomen esa decisión, concediéndoles la libertad para hacerlo.

El mayor compromiso, en el caso de los padres de familia, será el de apoyarlos a tomar una buena decisión, sin influenciarlos, ni insinuarles a hacer lo que ellos propongan, escuchar sus puntos de vista, sus opiniones, para luego orientarlos y en la medida de lo posible plantear algunas ventajas o desventajas sobre la carrera que han decidido estudiar.

Una vez tomada la decisión, será para el o la estudiante el inicio de una nueva etapa de su vida. En los primeros años de su carrera tomará conciencia de cuan importante fue su decisión y el tener que dedicarse de lleno a cumplir con su carga académica. Pero mucho más importante será, que la carrera que ha iniciado era la correcta. Entonces pensará que el esfuerzo vale le pena. Habrá plena satisfacción a lo largo de los años que dure la misma. Descubrirá en el camino su aptitud, su vocación y su actitud sobre la misma.

 

Todo es una cuestión de aspiraciones

En el ámbito laboral, si no se quiere ser empleado toda la vida, trabajar en una relación de dependencia, tal vez no se tengan demasiadas posibilidades de ascenso, pues se corre el riesgo de que un día ya no necesiten de ese empleado, y peor aún, no tener una profesión para defenderse solo.

El esfuerzo que se realiza por un título profesional vale la pena. El profesional, además de adquirir más cultura, tiene la posibilidad de trabajar en forma independiente o dependiente, pero en otro nivel. Se puede aspirar a llegar muy alto si se lo proponen. Cada estudiante universitario debe hacer sus propias valoraciones y comprobaciones, pues el profesional que trabaja bien llega a tener un estándar de vida que el empleado no puede tener, las posibilidades de mejorar las condiciones de vida son mayores.

Hay estudiantes que trabajan y estudian a la vez. Eso está bien, siempre y cuando sepan equilibrar tales compromisos, pues no se puede dedicar solo a estudiar, si su estudio depende del trabajo, más aún, su familia, ni tampoco pueden dedicarse solo a trabajar, porque limitarían sus posibilidades de superación.

Los estudiantes deben concientizarse respecto a que la carrera universitaria que han emprendido no es solamente un recorrido que durará cinco años, sino también lo será para el resto de su vida. Por esta razón, se vuelve imperiosa la necesidad de plantearse cómo se ven en el futuro, a manera de examen previo, antes del inicio de su carrera elegida, pues es una realidad, que el interés de todo universitario es colocarse laboralmente, conocer su mercado de trabajo y el tipo de ofertas que predominan. Este examen previo les dará la pauta para saber qué oferta es la más adecuada a su perfil.

Por último, hay muchos motivos para que el esfuerzo que se hace en una carrera universitaria valga la pena: no se hablará del hijo del dueño de la empresa, sino del dueño de la empresa.

 

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Muy buena! y particularmente, dado que mi hijo comienza su 5to año de secundario este año, muy oportuna y con buenos consejos!Muchas gracias
Estimada Georgina, gracias por tu comentario, y es un placer saludarte, deseándote las mayores bendiciones para tu vida y la de tus seres queridos. Entiendo que tu hijo está casi a las puertas de iniciar su carrera universitaria, y qué bueno que haz podido leer mi artículo, sinceramente, gracias. Quiero decirte que muchas veces, nosotros como padres deseamos ver a nuestros hijos convertidos en profesionales, y de los buenos, y por ello es importante brindarles nuestro apoyo sobre qué desean ellos estudiar. Debemos deternos por un momento y pensar que son ellos quienes decidirán qué carreta universitaria tomarán. Hazle sentir a tu hijo que tú está ahí para ayudarle cuando él lo necesite, solamente para orientarlo ante cualquier duda. Si tú como madre ya eres una profesional conoces entonces lo que significa cursar una carrera universitaria, pero si no lo eres, no hay problema, siempre puedes colaborar con él, ayudándole a descubrir su potencial. Saludos.

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